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martes, 14 de octubre de 2014

La respuesta animal al cambio climático

Estudiadas en cortes transversales, los anillos concéntricos de las
estalactitas nos informan sobre las modificaciones pasadas del clima
terrestre. (foto ornitologiaencadiz.blogspot.mx)


Entender cómo las comunidades animales respondieron a cambios
climáticos en el pasado puede ayudarnos a entender cómo van a
responder a cambios climáticos en el futuro.
La paleontología aplicada a grandes escalas geográficas y temporales
tiene la capacidad de desentrañar esta interrelación entre el clima y
las faunas pasadas.
Un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid
(UCM) acaba de publicar los resultados de sus investigaciones en la
revista Scientific Reports.
La presencia de las especies en los ecosistemas cambia con las
fluctuaciones del entorno, pero también dependiendo de las
preferencias ecológicas de cada especie.
Por ejemplo, no responderá de igual modo cuando llega un periodo seco
un animal típico de zonas áridas, que si se trata de un animal que
requiere un entorno húmedo y frondoso para sobrevivir.
En el escenario macroevolutivo que se maneja, estas preferencias se
suman al clima cambiante y a la heterogeneidad geográfica de los
ecosistemas, y es precisamente esta maraña de factores la que acaba de
desenredar un equipo de investigadores del Departamento de
Paleontología de la UCM.

Cuando se estudia un gran número
de fósiles es posible analizar
detalladamente cómo varía
su importancia en las
comunidades del pasado, tanto
en el tiempo como en el espacio.

Pero este tipo de investigación no se puede llevar a cabo con cualquier grupo.
La investigación que se acaba de publicar se ha centrado en las
faunas de roedores de la Península Ibérica y Francia de hace entre 12
y 5 millones de años (durante el Mioceno), ya que su registro fósil es
excepcional gracias a muchas décadas de excavaciones paleontológicas y
muchos trabajos de identificación llevados a cabo por especialistas.
En este contexto hay que recalcar, por tanto, la importancia
cuantitativa y cualitativa a escala global de los yacimientos de
micromamíferos de la Península Ibérica y el sur de Francia.
El estudio realizado por miembros del grupo de investigación de la UCM
sobre Paleoclimatología, Macroecología y Macroevolución de
Vertebrados, ha identificado en concreto grupos de especies con
requerimientos ecológicos afines, y lo ha hecho analizando qué
especies fluctuaron de forma similar en el tiempo como resultado de
una sensibilidad compartida a los cambios ambientales.
Estos conjuntos de especies que se comportan de manera diferenciada en
el tiempo y en el espacio se han definido como Componentes
Faunísticos, habiéndose podido confirmar el cambio de las faunas
dominadas por lirones del Mioceno medio, a las dominadas por ratas y
ratones del Mioceno superior.
Si bien, lo más interesante que se ha podido observar con este trabajo
es no solamente cómo son estos cambios y sustituciones de unas faunas
por otras en el tiempo, sino que además son muy heterogéneos en el
espacio.

A la sucesión temporal que se da
en las faunas, se superpone una
diferenciación biogeográfica basada
en la existencia de dos provincias
faunísticas dentro de la
Región Iberoccitana.

Distintos componentes faunísticos se comportaron de manera
diferenciada dependiendo de si se encontraban en la provincia
meridional (cuencas de la península Ibérica salvo el noreste), o en la
septentrional (cuencas de Cataluña y sur de Francia).
Particularmente interesante es la presencia de un componente
faunístico profundamente forestal en las faunas septentrionales,
dominado por la presencia de de un buen número de especies de ardillas
voladoras y castores.
Esta distinción en sus comportamientos tuvo su base en las diferentes
características ambientales de estas dos provincias (más árida y
subtropical la meridional, más húmeda y fresca la septentrional), así
como en la diferente capacidad de reacción de los distintos
componentes faunísticos frente a los cambios ambientales que se
produjeron en los 7 millones de años abarcados por este estudio.
El análisis realizado permite complementar la imagen que tenemos sobre
las sucesiones faunísticas con una visión de gran resolución
espaciotemporal, como sólo las faunas de micromamíferos del Neógeno
ibérico pueden ofrecer. Este detalle nos permite vislumbrar la
influencia combinada de cambios climáticos y variaciones
biogeográficas en la evolución de la biosfera.


Referencias:
se pueden consultar el texto íntegro del trabajo en la revista
Scientific Reports (open access) Gómez Cano, A.R., Cantalapiedra,
J.L., Álvarez-Sierra, M.A. & Hernández Fernández, M. 2014. A
macroecological glance at the structure of late Miocene rodent
assemblages from Southwest Europe. Scientific Reports, 4: 6557;
DOI:10.1038/srep06557.

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lunes, 13 de octubre de 2014

Los peces desaparecerán de los trópicos

El cambio climático hará que los peces tropicales se extingan o
emigren hacia regiones no tan cálidas.
Un estudio reciente elaborado por investigadores de la Universidad de
la Columbia Británica pronostica la desaparición de una gran cantidad
de peces de los trópicos para 2050.
Será una de las consecuencias del cambio climático y tendrá un gran
impacto sobre las reservas pesqueras.
En el estudio se analizan las regiones de los mares tropicales en
donde se extinguirán los peces locales, pero además en donde se
producirá una emigración de otras especies hacia regiones árticas o
antárticas en busca de aguas más frías.
Para este estudio usaron los mismos escenarios de cambio climático que
el IPCC desarrolló para peces e invertebrados.
En el peor escenario los océanos terrestres se calentarán 3 grados
centígrados para finales de siglo.
En este caso los peces emigrarán de sus actuales hábitats a un ritmo
de 26 km por década.
En el mejor de los escenarios la elevación de la temperatura de los
mares será de sólo 11 grado y la emigración de los peces será a un
ritmo de 15 km por década.
Esto es además consistente con lo observado en las últimas décadas.
El impacto será más grande en los trópicos según William Cheung (UBC
Fisheries Centre), pues en esas regiones la alimentación tiene una
gran dependencia de la pesca.
Según este experto se producirán grandes pérdidas en las reservas
pesqueras de las que viven las comunidades de esas regiones.
Cheung y sus colaboradores usaron los modelos para predecir el destino
de 802 especies de peces e invertebrados de valor comercial bajo la
amenaza de unas aguas cada vez más cálidas y bajo el cambio en otras
propiedades del mar, como el pH.
Además estudiaron la apertura de nuevos hábitats en las regiones
cercanas a los polos.
Según los peces se muevan hacia aguas más frías, se crearan nuevas
oportunidades para las reservas pesqueras del Ártico.
Pero esto producirá, por otro lado, alteraciones sobre las especies de
peces que ya están viviendo allí, sobre todo por el aumento de la
competitividad a la hora de obtener los mismos recursos.
Este estudio se suma a los resultados expuestos en el congreso de la
CBD (Convention on Biological Diversity) celebrado hace poco en Corea
del Sur.
Se analizaron los veinte objetivos para mantener la biodiversidad que
se plantearon en 2010 en el congreso de Nagoya (Japón).
Al parecer no se están consiguiendo estos objetivos. Los arrecifes de
coral están particularmente bajo un alto riesgo. El 55% de ellos están
bajo la sobrepesca y otras amenazas.
La pérdida de hábitats o su degradación continúa en aumento y empuja a
muchas especies al borde de la extinción. La población mundial de vida
salvaje se ha reducido en un 50% en los últimos 40 años.
El informe muestra que sólo 4 de los 55 componentes de los blancos
elegidos están en el curso de ser alcanzados para 2020.
Cinco son menos fáciles ahora de conseguir que lo eran en 2010 y en el
resto no se ha experimentado mejora.
Según Derek Tittensor (UNEP-World Conservation Monitoring Centre) "los
datos sugieren que no estamos haciendo ningún progreso".

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Estudian una nueva forma de fertilizar a través de las hojas

Los resultados de un estudio realizado por investigadores de la
Politécnica de Madrid (UPM) y la Universidad de Alcalá (UAH)
demuestran que la fertilización foliar podría usarse como herramienta
para producir plantas para repoblación forestal con alta calidad.
En esta investigación se han ensayado distintas fuentes nitrogenadas
para fertilizar las hojas de pinos y encinas, frente a la
fertilización convencional, basada en la absorción del nitrógeno a
través de la raíz.
Tras evaluar la eficiencia en la absorción de nitrógeno por vía foliar
en las dos especies estudiadas, el equipo de investigadores de la
Universidad de Alcalá y Politécnica de Madrid ha concluido que esta
forma de fertilización puede ser una herramienta eficiente para
complementar los regímenes de fertilización radical, tanto para
cultivos de viveros como para mejorar las plantaciones en suelos
pobres en nutrientes o en condiciones áridas.
Además, este trabajo contribuye a estimar la deposición foliar de
nitrógeno en masas forestales debidas a la contaminación atmosférica,
aportando de este modo información sobre la contribución de este
fenómeno al estado nutricional de los bosques.
La fertilización foliar se emplea en agricultura como medio de
gobernar la nutrición de las plantas de manera rápida y precisa.
En el ámbito forestal esta técnica no se ha ensayado, pero su empleo
en ámbitos como la producción en vivero puede aportar soluciones para
mejorar la calidad de las plantas producidas para forestación.
En el trabajo realizado se han utilizado cuatro fertilizantes de
nitrógeno (urea, nitrato, amonio y glicina) sobre dos especies
mediterráneas típicamente utilizadas en restauración: encina, Quercus
ilex L. y pino carrasco Pinus halepensis Mill.
Mediante el empleo de un isótopo estable de nitrógeno (N) se ha podido
evaluar la eficiencia en la absorción de las distintas fuentes
nitrogenadas para las dos especies.
Se ha observado que la fuente que mejor se absorbe es la urea, seguida
del amonio, la glicina y, por último, el nitrato.
Estas diferencias entre fuentes se explican por propiedades
físico-químicas como la polaridad, higroscopicidad, y solubilidad de
los compuestos.
Asimismo, la encina absorbe mejor vía foliar que el pino, y eso se
asocia a diferentes propiedades anatómicas a escala de hoja, como la
densidad de estomas.
Dentro de cada especie se han encontrado relaciones estrechas entre
la permeabilidad de la cutícula y la absorción foliar, aunque la forma
de esta relación varía con el fertilizante empleado.
Por otra parte, el empleo de fuentes orgánicas como la glicina, es una
novedad en este tipo de trabajos.
A lo largo del estudio se ha podido confirmar que ambas especies
pueden absorber glicina intacta vía foliar.
Tanto en la encina como en el pino carrasco, y para todos los
productos empleados, la fertilización foliar provocó un incremento del
contenido de nitrógeno en planta.
Los resultados confirman que la fertilización foliar es una
herramienta adecuada para complementar los métodos convencionales de
fertilización en vivero basados en la absorción radical (apuntando
hacia la urea como el fertilizante más eficiente) y, además, podría
ser también una herramienta potencialmente útil en plantaciones
forestales y en circunstancias en que la absorción vía radical
estuviera impedida.
Asimismo, las diferencias observadas en las tasas de absorción entre
las especies permiten predecir efectos diferentes de la deposición
atmosférica sobre los sistemas forestales en función de las especies
dominantes.

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