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lunes, 22 de diciembre de 2014

Nave Kepler, retirada por la NASA, descubre una supertierra

El telescopio espacial Kepler de la NASA ha descubierto una supertierra a 180 años luz de la Tierra, en la constelación de Piscis, más de un año después de poner fin a su vida práctica.
El hallazgo ha sido posible gracias a la 'segunda vida' dada a la sonda por unos astrónomos empeñados en seguir sacándole partido. "Como un ave fénix que renace de las cenizas, Kepler ha renacido y sigue haciendo descubrimientos.
Aún mejor, el planeta está preparado para que se le realicen estudios de seguimiento", ha explicado el autor principal del estudio, Andrew Vanderburg, del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica (CfA).
La nave espacial Kepler de la NASA detecta planetas mediante la búsqueda de tránsitos, o el paso por delante de la estrella, que atenúa su brillo.
Cuanto menor sea el planeta, más débil es la regulación, por lo que las medidas de brillo deben ser exquisitamente precisas. Para lograr esta precisión, la nave debe mantener un apuntador constante.
La misión principal de Kepler llegó a su fin cuando una de sus cuatro ruedas de reacción, utilizadas para estabilizar la nave, ya no podía señalar con precisión, según los ingenieros de la NASA.
Sin embargo, expertos del CfA creían que el informe que hablaba de su mal funcionamiento era 'muy exagerado' y se negaron a renunciar a la nave.
Desde el CfA desarrollaron una ingeniosa estrategia por la que utilizaban la presión de la luz solar como una rueda de reacción virtual. Gracias a esta técnica podían controlar la nave espacial.
La segunda misión resultante, llamada K2, promete continuar no sólo con la búsqueda de Kepler de otros mundos, sino también introducir nuevas oportunidades para observar cúmulos de estrellas, galaxias activas y supernovas.
Para ello, Vanderburg y sus colegas desarrollaron también un software especializado para corregir los movimientos de la nave espacial.
La nueva vida de Kepler comenzó con una prueba de 9 días en febrero de 2014. Cuando Vanderburg analizó los datos obtenidos por la nave, descubrió que Kepler había detectado un único tránsito planetario.
Los científicos confirmaron el descubrimiento con mediciones de velocidad radial desde el espectrógrafo HARPS-Norte en el Telescopio Nazionale Galileo en las Islas Canarias.

EL NUEVO PLANETA

El planeta recién descubierto, HIP 116454b, tiene un diámetro dos veces el de la Tierra.
Además, HARPS-N mostró que pesa casi 12 veces más que el planeta, lo que hace de este nuevo mundo una supertierra, una clase de planetas que no existen en el Sistema Solar.
La densidad media sugiere que este planeta es o bien un mundo de agua (compuesto por cerca de tres cuartas partes de agua y una cuarta parte de la roca) o un minineptuno con una atmósfera gaseosa extendida. Rodea su estrella una vez cada 9,1 días a una distancia de 8,4 millones de kilómetros.
Su estrella anfitriona es un tipo K enana naranja, ligeramente más pequeña y fría que el Sol.
Dado que la estrella madre es relativamente brillante y cercana, los estudios de seguimiento serán más fáciles de realizar, según han apuntado los autores de este trabajo, publicado en The Astrophysical Journal.

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