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viernes, 31 de agosto de 2012

Desarrollan modelo de atención para ludópatas, primero de su tipo en México

• Es resultado de un convenio de colaboración entre la Facultad de Psicología de la UNAM y el Centro Nacional para la Prevención y el Control de las Adicciones
• México no cuenta con estadísticas oficiales relacionadas con este problema, pero se ha vuelto un tema de interés científico por la apertura de casas de juego en los últimos años, detalló Silvia Morales Chainé, jefa del Centro de Prevención en Adicciones Dr. Héctor Ayala Velázquez de la FP

Expertos de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM desarrollan un modelo de atención para personas con problemas de juego patológico (ludopatía), primero de su tipo en México. El proyecto se deriva de un convenio firmado con el Centro Nacional para la Prevención y el Control de las Adicciones (Cenadic).
Silvia Morales Chainé, jefa del Centro de Prevención en Adicciones Dr. Héctor Ayala Velázquez de la FP, explicó que el equipo de universitarios investiga factores sociales, biológicos y contextuales que determinan que una persona invierta mucho tiempo en el juego y, como parte de él, en las apuestas.
En la cultura mexicana hay comportamientos sociales considerados normales, como jugar a la lotería, cubilete, o serpientes y escaleras; sin embargo, hoy se sabe que existen otros que pueden implicar consecuencias negativas.
Es el caso de la ludopatía, un desorden que ha sido reclasificado bajo el rubro de "adicción y trastornos relacionados"; también se define como un patrón de conducta que puede variar del juego problemático, al patológico.
Implica una serie de comportamientos característicos que pueden considerarse de riesgo. Entre esas conductas, se encuentra no poder contener el impulso a jugar. "Es muy similar a los síntomas que observamos en la dependencia a sustancias: quiero dejar de hacerlo, pero no puedo; conozco las consecuencias de mi problema y aún así no puedo parar; no puedo contenerme y no tengo la capacidad de controlarme".
También se presenta un síndrome de abstinencia, ansiedad por jugar y apostar, y características de tolerancia, donde cada vez es necesario invertir más tiempo o más dinero en esa actividad, para tener la misma sensación del principio.
En el proyecto, explicó Morales Chainé, distinguimos al jugador social del problemático y el patológico. "La analogía con el consumo de sustancias sería que hay personas que sólo experimentan con drogas; otras, que usan o abusan de las sustancias, sin tener dependencia, y las que sí la han desarrollado, física o psicológicamente".
En el caso del jugador, puede ser "social", sin tener problemas familiares, laborales o de pareja; el "problemático", que aún no desarrolla síntomas de ansiedad, pero ha tenido pérdidas en su vida laboral, social o económica, y el "patológico", con síndrome de abstinencia por no jugar, o que identifica el problema, pero no puede detenerse.
México no cuenta con estadísticas oficiales relacionadas con este fenómeno. No obstante, se ha vuelto un tema de interés científico por la gran apertura de casas de juego en los últimos años, lo que favorece la conducta patológica.
Algunos estudios señalan, por ejemplo, que muchos de los usuarios que consumen drogas tienen complicaciones por las apuestas, y de los jugadores patológicos, el 50 por ciento tiene problema con el consumo de sustancias.
Análisis demuestran alteraciones en el cerebro de los ludópatas. Algunos jugadores patológicos tienen menores niveles de norepinefrina que los normales, y se registran deficiencias de serotonina, que también pueden contribuir a una conducta compulsiva. A ello podrían sumarse una predisposición genética y factores sociales.
Para una detección a tiempo, el Cenadic solicitó a los expertos de la FP elaborar una serie de instrumentos de tamizaje y evaluación, ahora en prueba de fase piloto, "para que podamos, con pocas preguntas, identificar si una persona padece un problema".
Se trata de las herramientas: tamizaje de la conducta de juego patológico (seis reactivos); detección y diagnóstico de juego patológico (54 reactivos), y evaluación conductual de la conducta de juego/apuesta (43 reactivos).
Muchas personas pueden llegar con el médico, el trabajador social o la enfermera con algún otro trastorno; mediante dos o tres preguntas del profesional se podría detectar de manera temprana una posible conducta problemática o patológica y dar tratamiento oportuno, sin esperar a que el individuo invierta demasiado tiempo en el juego o pierda su dinero.
De igual manera, en caso de existir, hacer una evaluación profunda, es decir, ir más allá de identificar conductas y síntomas, y detectar situaciones de riesgo, evaluar la conducta de ansiedad y depresión, y algunos otros trastornos de la personalidad asociados. Para ello, se incorporan cuestionarios relativos a la satisfacción de vida y qué áreas pueden verse afectadas.
En una segunda fase, en septiembre próximo, se brindará capacitación en estos materiales y los modelos de consejería, intervención, tratamiento breve y prevención de recaídas en jugadores patológicos, a 30 profesionales de Centros Nueva Vida, de Nuevo León, Estado de México y Jalisco.
Con ello, abundó Morales, "vamos a validar los procedimientos. Una vez que obtengamos los datos, la idea es diseminar el modelo en los 330 centros que existen en la República", porque en algunos ya se reporta que usuarios se han acercado para solicitar el servicio, "pero el profesional no tiene la información suficiente para atenderlos".
En este caso, se quiere ahondar en cómo atender al jugador patológico, porque su perfil es distinto del adicto a sustancias tóxicas.
Es un problema social importante, calificó la universitaria, y se tiene que brindar atención y servicio adecuados. En especial, nos interesa la población de la tercera edad, la que invierte más tiempo en esa actividad.
Un aspecto importante de este modelo es la participación de la familia, que en cualquier tipo de atención psicológica es fundamental, así como de otras personas significativas que pueden ofrecer un soporte para alejarse del juego y elegir una conducta alternativa más saludable.
En ocasiones, quien pide ayuda es ésta, y es importante que el profesional de la salud esté preparado para orientar acerca de cómo corresponder, con qué habilidades ayudar y cómo hacer el trabajo de sensibilización para que el usuario llegue a tratamiento.
Por último, la universitaria reconoció al Cenadic por la confianza depositada en la FP para desarrollar, a partir de evidencia científica, los instrumentos y estrategias para atender ese problema.

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