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martes, 21 de agosto de 2012

Romería zapopana como identificación nacional

Tradiciones jaliscienses

En un solo día congrega a más de tres millones de personas, sin distingos de cultura, posición social o ideología política

Investigado por Esteban Salazar Herrera
La Romería de Zapopan es la más importante del occidente de México, porque en un solo día congrega a más personas (3.5 millones) que otras celebraciones religiosas, y porque es capaz de reunir a todos los sectores sociales.
El investigador Conrado Ulloa Cárdenas mencionó que el fervor del pueblo ante la virgen de Zapopan obligó a los clérigos a organizar la celebración.
“No sé si aumenta o no la religiosidad del pueblo cada año, que reúne ahora tres y medio millones de personas, pero de lo que estamos seguros es que crece la manifestación popular, ahora aumentada por la televisión, que la ha convertido también en un fenómeno mediático”.
Celina Vázquez Parada explicó que en todo el país no hay un evento que congregue a más personas en un día, como sucede durante la Romería de Zapopan. “Tal vez la celebración de la virgen de Guadalupe reúna más gente en todo el año, pero el 12 de octubre vemos ese día muchísimas más personas”.

“Ya quisieran los partidos políticos o cualquier otro grupo social crear un movimiento, el fervor y los lazos de solidaridad como el que es capaz de lograr a su alrededor esta celebración. Es por eso que este día vemos todo tipo de personas, muchas de ellas políticos que aparecen durante la Romería”.


Protectora de la ciudad. Gladis Abascal mencionó que es significativo el hecho de que por el fervor popular, la virgen de Zapopan desplazó la imagen de San Miguel Arcángel como protector de la ciudad. “Ahora encontramos que esta deidad es, desde hace muchos años, la protectora de Guadalajara y sus alrededores, capaz de evitar las tormentas o desastres naturales, o bien de provocar lluvias cuando son necesarias”.
“Así también la zapopana fue capaz de apaciguar a los grupos indígenas de aquella época. Al perder los indígenas sus trajes, lengua e identidad, lo único que queda de los grupos prehispánicos son las danzas que con tanto fervor presentan durante el 12 de octubre”.

País ritualista. Laura Muñoz Pini, investigadora del CUCSH, mencionó que habría que revisar los orígenes del cristianismo escritos en la Biblia, para señalar si la festividad cumple o no los fundamentos mismos del catolicismo, “que prohíbe las imágenes de Dios”.

“Más que un país religioso, México es un país ritualista. Los habitantes de esta zona tuvieron que aceptarla de mala gana ante la imposición religiosa del conquistador, ante la amenaza misma de la muerte. Parece que hay mucha fe, pero tal vez haya una contradicción ante el desconocimiento de la gente de lo que son las imágenes y la manipulación de los líderes religiosos de permitirla, que contradice los mismos postulados del cristianismo”.

Identificación nacional. El culto y la devoción a imágenes tradicionales del catolicismo se mantienen como elementos compartidos de identificación nacional, como es el caso del Guadalupanismo, y, en otros casos, como elementos de identificación local y regional, como son los casos de las tres vírgenes jaliscienses más importantes: la de San Juan de los Lagos, la de Zapopan y la de Talpa.
La historia cultural del estado de Jalisco, México, se ha caracterizado por el peso y la importancia de lo religioso en los modos de vida, en los emblemas y las prácticas culturales mediante los cuales los habitantes de Jalisco construyen sus identidades locales y
regionales, en las manifestaciones festivas y los ciclos rituales, en el uso del tiempo libre, y finalmente en los movimientos sociales e incluso políticos inspirados en utopías religiosas.
Ello en gran parte se debe a la hegemonía cultural del catolicismo en esta región.
Los estudios antropológicos dan cuenta del peso de los rituales tradicionales y los usos populares del catolicismo en la construcción, mantenimiento y renovación de las identidades colectivas.

El estudio de Renée de la Torre (2001a), basado en la observación participante de la Romería de la Virgen de Zapopan, destaca la puesta en escena tanto del sentimiento comunitario de los peregrinos como el mantenimiento del orden y jerarquía de la estructura eclesiástica de la diócesis de Guadalajara, convirtiendo la romería en un espacio de simbolización en disputa entre la feligresía heterodoxa y la ortodoxia y el orden jerárquico y solemne de la estructura eclesial.

C
oherencia cultural. Estudios recientes, aunque no muy difundidos, demuestran que los santuarios católicos tradicionales siguen cumpliendo su función de fortalecer la identidad local y la cohesión regional.
Las peregrinaciones son espacios vitales donde se experimenta la pertenencia al catolicismo; en ellas se fortalecen lazos sociales comunitarios ya existentes, pero también se afianza el sentido de pertenencia territorial.
Los santuarios (por excelencia marianos) son materializaciones de la relación entre lo sagrado y lo profano.

Permiten anclar los mundos simbólicos que ligan las creencias en el más allá con la cultura del más acá con un epicentro alrededor del cual se ordenan e integran los tiempos y espacios de la vida cotidiana de los creyentes.

El caso mas evidentes son las funciones simbólicas de protección, arraigo y pertenencia que continúa desempeñando para sus fieles la Virgen de Zapopan, principal patrona de la ciudad de Guadalajara.
El hecho trascendental. La virgencita mide escasos 35 centímetros de altura y se le reconoce como “la pacificadora” pues en 1540 logró que los “salvajes” indios cascanes se rindieran ante ella en la Guerra del Mixtón.
Este suceso histórico marca el tiempo fundacional que da fin a la conquista bélica y sangrienta emprendida con las armas y marca el inicio de una conquista cultural llevada a cabo por la evangelización y la castellanización de los frailes españoles.
La virgen también ostenta el grado de Generala por haber conquistado las causas de los independentistas, y es la patrona de los rayos y tormentas que azotan a la ciudad durante el temporal de lluvias.


Peregrina. Por ello, la virgen se convirtió en peregrina, y durante los meses de mayo a octubre se dedica a visitar a cada una de las 172 parroquias de su amada ciudad, a fin de brindarles protección.
La Virgen de Zapopan ha intercedido por la población en los momentos de riesgo, de pestes, de sequía.
Hoy la virgencita no es sólo peregrina, sino una virgen viajera que visita a sus hijos ausentes en el mes de mayo en Los Ángeles, California.

Recorrido por la ciudad de Guadalajara. Con respecto a las funciones identitarias de los recorridos que realiza anualmente la Virgen de Zapopan a los barrios y colonias de la ciudad de Guadalajara, Felipe Gaytán apuntó que ésta ha “fungido como protectora de la ciudad frente a los desastres naturales y los provocados por la acción humana” y es también requerida siempre que “surge una colonia nueva. La visita de la imagen es importante para los nuevos residentes, una forma simbólica de inclusión a lo que es Guadalajara” (Gaytán 2004: 17).

El regreso (La Romería). En correspondencia a su dedicación, sus hijos la acompañan de regreso a casa cada 12 de octubre.
En esto consiste la romería: es una peregrinación de 11 kilómetros, una práctica que se ha mantenido vigente a lo largo de casi tres siglos.
Durante 2007 convocó a más de 3 milllones 500 mil pesonas, según cifras oficiales tanto del gobienro cmoo de los organizadores, provenientes de los pueblos vecinos de Zapopan, habitantes de la ciudad de Guadalajara, y devotos que la visitan desde distintos lugares del país y de Estados Unidos.
Danzantes. Una de las tradiciones más importantes que acompañan y nutren de simbolismo este culto es la de los danzantes.
Los bailes ejecutados están íntimamente asociados con la memoria histórica de la colonización y evangelización de la región.
Esta tradición, con fuertes raíces indígenas y prehispánicas, no ha desaparecido, sino que más bien se ha ajustado e incorporado a los nuevos referentes identitarios de la cultura urbana de Guadalajara.
En la actualidad existen más de 300 compañías de danzantes. Algunas de las más antiguas mantienen tradiciones que rememoran la conquista de México y el folclor popular mediante la herencia familiar a través de los siglos; otras convocan a jóvenes que así renuevan las tradiciones y recrean el pasado indígena al estilo “norteño” de los apaches y los pieles rojas.
Otro tipo de nuevos grupos está conformado por jóvenes de clase media que se identifican con los movimientos mexicanistas y New Age, y que recrean danzas indígenas como parte de una búsqueda de experimentación mística trascendental.

Raíces indígenas y mestizas. En las danzas concheras y aztecas que participan en la romería a la Zapopana tiene lugar el entrecruce entre raíces culturales indígenas y mestizas resguardadas bajo la danza y nuevos movimientos culturales, que se manifiesta en dos movimientos que transversalizan la organización y el sentido histórico del movimiento conchero o azteca.
Por un lado, está el movimiento restaurador de la mexicanidad, que busca el rescate de la civilización pasada, idealizando el pasado prehispánico, la superioridad racial, y el carácter civilizatorio superior de los aztecas.
Este movimiento pretende una re-indianización, aunque aztequizada, de la cultura nacional, por lo cual rechaza y busca erradicar los elementos sincréticos de la cultura nacional, la cultura occidental moderna, así como del catolicismo dentro de las danzas (De la Peña, 2001:96).

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