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miércoles, 12 de marzo de 2014

Un mundo de Torres Eiffel

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La Torre Eiffel de Hangzhou, en China

Que tienen en común Tokio, Las Vegas,
Hangzhou, Praga, Shanghái, Varna, Brisbane y Tegucigalpa? Todas estas
ciudades tienen una réplica, más o menos fiel a la original, de la Torre
Eiffel, símbolo de París y de Francia y, probablemente, el monumento más
imitado del mundo.
La propia sociedad que gestiona la Torre Eiffel, guardiana del monumento
original, reconoce que es imposible saber exactamente cuántas versiones
hay en el mundo. Algunas como la de Tokio, o la del hotel y casino París en
Las Vegas, están entre las más conocidas. Otras, más modestas o más
kitsch, sorprenden al visitante en los lugares más inesperados como en la
capital de Bolivia (La Paz), un jardín público en el mar Negro o incluso en
una base de los cascos azules de la ONU en la frontera israelo-libanesa.

La Torre Eiffel de la base de la ONU de Naqura, en Líbano
Era tentador pedir a los fotógrafos de las oficinas de la AFP de todo el
mundo inmortalizar algunas de estas falsas Torre Eiffel.
"Originalmente, hice una historia en 2007 de la Torre Eiffel desde la base a
la cúspide", explicó Thomas Coex, editor de fotos de la AFP en Francia y
autor de la iniciativa. "Durante cuatro días completos, fotografié la torre
desde todos los ángulos posibles: exterior, interior, tiendas, ascensores,
maquinaria, los pintores que están caminando sobre vigas desafiando
vacío... Me encantó. A partir de entonces, en el extranjero, me di cuenta
de la cantidad de imitaciones. En Israel, por ejemplo, muchas personas
instalan en sus azoteas pequeñas antenas como la Torre Eiffel. Después de
un tiempo, tuve la idea de lanzar un dossier temático con las copias de la
torre".

La Torre Eiffel vende.
Las fotografías de la estructura de hierro de 125 años siempre son populares entre los clientes. La torre está presente en docenas de parques temáticos y se utiliza como llamada publicitaria -con mayor o menor buen gusto- como restaurantes, tiendas y proyectos inmobiliarios en los cinco continentes.
Inaugurada en 1999, la Torre Eiffel del hotel-casino París de Las Vegas iba
a ser, con 324 metros de altura, más alta que la original pero la proximidad
al aeropuerto de la ciudad obligó a los arquitectos a reducir sus
ambiciones.
La torre de Las Vegas mide finalmente 165 metros y está al lado de una
reproducción del Arco del Triunfo y de otros célebres monumentos
parisinos. “En el Hotel & Casino París Las Vegas, se siente transportado a
la Ciudad de las Luces con toda la pasión, la emoción y la atmósfera de la
ciudad más romántica del mundo", indica la página de internet del lujoso
establecimiento.

La Torre de Tokio
La Torre de Tokio, construida en 1958 y pintada de rojo y blanco, es una de
las pocas copias que superan el tamaño de la original (333 metros, aunque
se vio reducida temporalmente a 312 metros en 2011 cuando un violento
seísmo torció la antena que la corona y hubo que retirarla para repararla).
Esta torre de televisión sigue siendo un punto de referencia en la capital
japonesa, a pesar de que fue sustituida en 2012 por la torre Tokyo Sky Tree
(el árbol del cielo de Tokio), casi dos veces más alta.
Aunque no son tan altas como las originales, otras copias no son menos
grandiosas, como la torre de Tianducheng, en Hangzhou (China), que tiene
108 metros y se encuentra en el corazón de un complejo inmobiliario de
alto nivel.

La Torre Eiffel de Parizh, en Rusia
Muchas ciudades homónimas de París en el mundo tienen también su
pequeña Torre Eiffel propia. Como Parizh, situada a los pies de los Urales
al sur de Rusia, que fue fundada en 1842 para conmemorar la victoria rusa
sobre la armada napoleónica 30 años antes. En 2005 una compañía
telefónica se inspiró por la obra de Gustave Eiffel e instaló una antena
telefónica que se asemeja a la torre.
Después de su inauguración en 1889, la Torre Eiffel forma parte del dominio
público. Desde el  vendedor de recuerdos en las calles de París al promotor
inmobiliario megalómano que sueña con una copia a tamaño real, pasando
por los productores de chocolate o el gerente de un parque de atracciones,
todos pueden reproducir el monumento sin restricciones por derechos de
autor.

La Torre Eiffel de Sucre, en Bolivia
Pero atención: El nombre “Torre Eiffel” es una marca registrada. Si usted
quiere llamar a su restaurante o a su marca de perfumes “Torre Eiffel”,
tendrá que pagar royalties, cuyo monto dependerá del tipo de proyecto.
Del mismo modo, la espectacular iluminación dorada de la Torre Eiffel,
diseñada por el ingeniero Pierre Bideau e inaugurada la víspera del Año
Nuevo de 1985, es considerada una obra de carácter intelectual, por lo que
su reproducción está sujeta a autorización.

La Torre Eiffel de Tegucigalpa, regalo del embajador de Francia en Honduras
¿Qué piensan los gestores de la Torre Eiffel de todas estas imitaciones?
“Estamos encantados”, aseguró sin dudarlo el presidente de SETE (Société
d’exploitation de la Tour Eiffel), Jean-Bernard Bros. “Es el precio que hay
que pagar por el éxito. La Torre Eiffel es imitada, copiada, reproducida, pero
nunca igualada. Las réplicas hacen que los visitantes quieran venir a ver la
original. Pero nuestra Torre Eiffel tiene algo que nadie más puede tener:
está en París”.

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