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viernes, 24 de mayo de 2013

El consumo islámico, nueva moda en Indonesia

YAKARTA (AFP)

Los productos islámicos son la nueva tendencia en Indonesia -desde joyas y maquillaje hasta alojamiento y aplicaciones para BlackBerry- en respuesta a una occidentalización rampante del país musulmán más poblado del planeta.

"Pienso que Indonesia se ha occidentalizado demasiado. Los indonesios pasan la mayoría de su tiempo paseando por los centros comerciales y se olvidan de rezar", señala Risti Rahmadi, quien, como numerosas indonesias, hace diez años se entusiasmaba por los relojes Guess y el maquillaje Revlon.

Hoy, esta organizadora de eventos de 37 años lleva el pañuelo islámico, usa pintalabios halal y se ha descargado una aplicación en su BlackBerry que le recuerda las horas de los cinco rezos diarios.

Rahmadi forma parte de la Comunidad de mujeres con hiyab, el pañuelo islámico que no deja entrever más que el óvalo de la cara y que era hasta ahora relativamente poco frecuente en Indonesia, archipiélago donde se practica un islam moderado.

El club, con unas 3.000 integrantes, pretende promover el consumo de productos islámicos. "Esperamos poder borrar algunas consecuencias que la occidentalización ha tenido sobre nuestra cultura", explica Rahmadi, y cita en particular la que estima ser una promiscuidad demasiada grande entre las parejas no casadas.

Participó en una manifestación el Día de la San Valentín para denunciar esta celebración occidental y allí distribuía folletos que animaban a las musulmanas a cubrirse para dejar sólo al descubierto las manos y el rostro.

Indonesia, cuarto país más poblado del mundo, con 240 millones de habitantes, registra desde hace tres años un crecimiento anual superior al 6% anual y los ingresos por habitante se han triplicado desde 2003, para alcanzar aproximadamente los 3.000 dólares, según los últimos datos del Banco Mundial.

La clase media, que representa actualmente unos 65 millones de habitantes, debería alcanzar los 120 millones de aquí a 2020, según un reciente informe del gabinete especializado Boston Consulting Group.

A medida que el poder adquisitivo crece, las tiendas LVMH, Gucci y Chanel se han multiplicado junto a los McDonald's y Starbucks. Pero esta occidentalización ha generado una reacción que ha llevado a los musulmanes indonesios a "consumir" literalmente su fe de "forma muy tangible", subraya Greg Fealy, un experto sobre Indonesia de la Australian National University. "Numerosos musulmanes practicantes quieren mostrar que son piadosos a través de la ropa que llevan, las tiendas a las que van de compras, escuelas a las que llevan a sus hijos...", explica.

Así lo demuestra el éxito de los predicadores musulmanes, convertidos en verdaderas estrellas que hacen fortuna gracias a sus espectáculos televisados, o los servicios de mensajería telefónica como RomantISLAM, que ofrecen consejos de pareja basados en el Corán.

Que el islam se haya convertido en la moda en Indonesia sorprende a algunos. "Hace 15 años, nadie quería mis joyas porque las consideraban demasiadas musulmanas", testifica Reny Feby, quien vende broches para colocar en el hiyab hasta por 400 euros. "Ahora, los indonesios están orgullosos de la moda islámica", añade la estilista de 42 años, con un hiyab azul eléctrico.

El movimiento coincide con una radicalización del islam local, cada vez más cercano al practicado en Oriente Medio, que ha provocado un aumento de la intolerancia, como probó hace un año la anulación de un concierto de Lady Gaga. La llegada de la cantante había provocado la ira de los islamistas, que la tildaron de "satánica".

Señal de esta tendencia, los viajes religiosos son muy demandados. Así, en el este de la isla de Java, el número de visitantes en estos lugares islámicos reputados se multiplicó casi por nueve entre 1988 y 2005, alcanzando los 3,5 millones.

El interés por los productos islámicos también ha llegado a la vivienda. Un complejo residencial bautizado Bukit Az Zikra se ha construido cerca de una mezquita en las afueras de Yakarta. En su interior, está prohibido el consumo de alcohol y de tabaco y sus residentes deben adoptar una vestimenta conforme a la sharia.

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